martes, 26 de febrero de 2013

Fetiche por los pies

No era un podólogo y mucho menos le agradaban los pies. Era una parte del cuerpo útil, pero nada más. Sin embargo, todos tenemos nuestros secretos y él, Edward, también tenía los suyos. Creía tener como fetiche los pies. Le gustaba mirarlos, pero era incapaz de tocarlos, pues no consideraba sus manos lo suficientemente dignas para ello (imaginaos lo duro que sería ponerse los zapatos).

Gina y Laurel fueron a verle, sin saber su codiciado secreto. Gina le dijo a Laurel que le enseñara los pies a Ed, porque era el único que no había visto sus pobres pies.
-Todo el día caminando -decía Laurel.
Ed contempló, horrorizado, aquella... cosa... aquella aberración de la humanidad. Tenía heridas, rozaduras, piel colgando muerta, dedos rojos, uñas descuidados. Por ello, cogió las tijeras y, poco a poco, salpicando quizá un poco, un día le cortó los pies a Laurel, los quemó y durmió tranquilo nuevamente, sin que aquella monstruosidad lo persiguiera más en sueños. Aquellos pies desconchados y viejos.



lunes, 11 de febrero de 2013

Bajo el ala de Guardián

Cosa había nacido ya con mal carácter, con un mal humor tan ácido que muchas veces se quedaba sola. Se deprimía con facilidad y tildaba de suyo todo lo que le gustaba, teniendo unos ánimos rencorosos dignos de un ser vengativo y difícil. 

Cosa se llamaba.

Pero cuando Guardián se hizo cargo de ella, bajo su ala izquierda, la llamó Venenosa, pues sus palabras así lo eran. 

Guardián. Poco se sabe de esta criatura con forma humanoide, alas plateadas, ojos dorados y con una infinita paciencia. Tan infinita, que no se rompía. Guardián tenía a otra protegida bajo su ala, su ala derecha, llamada Espectro. Tímida, conseguía pasar desapercibida y hablaba más bien poco.

La relación entre los tres iba bien. Pero Guardián le tenía mucho más estima a Espectro, tan niña, inocente, que a veces se enfadaba por tonterías... tanta estima, que se había convertido en Espectro Especial, a su mirada. Venenosa ardía en un caldo de envidia, celos, rencor y resquemor. 

Todos los días, miraba a Espectro con su mirada oscura, haciendo que Espectro se encogiera más sobre sí misma, escondiéndose en los pliegues metálicos de Guardián, atento a lo que sucedía en el mundo. Sumido como estaba, Venenosa la emprendió con Espectro, aprovechando la inequívoca oportunidad.

-Espectro -llamó, con una sonrisa que más que confianza, producía un efecto contrario, lleno de repugnancia.
Espectro, inocente, la miró. Venenosa atacó.
-No eres nada. No eres nadie. Yo estaba antes bajo el ala de Guardián. Sus dos alas me pertenecen. No eres más que una zorra, una pécora, una estúpida y una nacida de tierras bajas y malditas. Te llama espectro porque no se fijará jamás en ti. Es mío. ¿Comprendes? Mío. Y nunca me lo podrás arrebatar, zorra manipuladora que...
-¡Venenosa! -clamó Guardián, clavando sus ojos dorados en los negros pozos de Venenosa, que se encogió al ver la ira que llameaba en los otrora pacíficos ojos de su querido-. ¿Qué clase de irrespetuosidad es esa hacia Espectro?
-¡Empezó ella! -chilló como una rata Venenosa, acorralada.
-De principio a fin te he oído y disgustado estoy contigo.
Guardián levantó el ala que protegía a Venenosa, que, iracunda, reseca, rencorosa y celosa porque Guardián atendía ahora el llanto silencioso de Espectro, se vengó.

Se lanzó como un animal salvaje sobre Espectro. Y empezó la fragua. Espectro no se iba a dejar golpear por alguien a quien Guardián otrora había querido pero cuyos sentimientos venenosos habían herido e infectado. Venenosa no se quería dejar ganar por Espectro, la consideraba inferior.

Guardián no soportaba la situación, les gritó a las dos. Pareció que Venenosa ganaba. Espectro se encogió en un rincón.

Venenosa volvió bajo su ala.

Espectro no.

La injusticia vibraba en cada fibra del ser de Guardián. Venenosa era la culpable de todo. Desde el inicio de los tiempos. 

Y la castigó. 

La mandó a las Tierras Mortales a vivir como se merecía, con una cadena a su tobillo hecha con su mismo veneno, condenada a mirar y soportar la felicidad de Espectro y Guardián. Espectro volvió y ahora, Guardián la protege bajo sus dos alas.

Venenosa, idiota, inútil, rencorosa y ácida siempre mira, incapaz, por su mismo orgullo, de apartar la mirada de lo que le hiere. Y continuó vagando con su propia cadena, siempre espiando a Espectro, siempre lanzando flujos infectados a Guardián, para que llegue el día en que Él se separe de Espectro y pueda, al fin, matar a la usurpadora y robar el alma de Guardián.

Siempre vigilando...


viernes, 1 de febrero de 2013

Vivir

Despertar, levantarse, desayunar, ir a trabajar, aguantar un trabajo insulso que no te llena ni te aporta nada, aguantar las quejas de tu jefe y de los clientes, comer, seguir trabajando, fumar, salir del trabajo, ir a casa a encontrarte con la persona que supones amar, mirar las noticias con la cantidad de mierda que hay en el mundo, cenar, follar y dormir.

Esa es la vida que has elegido vivir? Esa era la vida que te imaginabas cuando eras pequeño? Es a todo lo que aspiras en la vida?

No.

Cuando eres pequeño sueñas ser artista, astronauta, policía, veterinario... Bendita inocencia... Ignorancia de la realidad, imaginación desbordante... Felicidad.

Conclusión.

La ecuación de la vida nos indica que la edad del individuo es inversamente proporcional a su felicidad, imaginación, sueños... y directamente proporcional al grado de responsabilidad y de problemas a los que se enfrenta a diario...

Welcome to Life.