
viernes, 1 de septiembre de 2017
Acrotomofilia
Era acrotomofílico, pero tenía difícil encontrar a gente con miembros amputados. Debía conformarse con fotos de Internet. Harto, se amputó un pie para poder admirarse y excitarse con su misma persona, sin tener que buscar nada nunca más.

viernes, 25 de agosto de 2017
viernes, 18 de agosto de 2017
viernes, 11 de agosto de 2017
Malos humos
Le encantaba fumar cigarrillos de todos tipos, baratos o caros. Todos decían que el tabaco acabaría con él, pero no os penséis que lo atropelló un camión de tabaco. Más bien los cigarrillos decidieron fumárselo a él.
viernes, 4 de agosto de 2017
Librería peligrosa
Era un devorador de libros, pero un día, los libros se lo devoraron a él. Apasionante historia.

viernes, 28 de julio de 2017
Atún con cianuro, por favor
Les gustaba jugar al juego de la ruleta rusa, pero como también amaban la comida, jugaban más bien a la lata de atún rusa. Una de las seis latas estaba envenenada. ¿Quién moriría, de aquellas entrañables señoras gordas, esa semana?

viernes, 21 de julio de 2017
Perros útiles
Para él siempre había sido vocacional sacar a perros grandes. Y no solo se sacaba un dinero extra con esta labor, sino que aprovechaba el plumero que tenían estos animales por cola para limpiar el polvo de su casa. Sorprende, ¿no?

viernes, 14 de julio de 2017
Bombillas gratis
viernes, 7 de julio de 2017
Calcetín nómada
viernes, 5 de febrero de 2016
Juno - La suegra
Uno
Empezó de nuevo la semana. Un bonito y radiante lunes por la mañana. El despertador, como siempre, fue apagado para no seguir tener oyendo su agónico grito. Juno ya estaba frita de la semana incluso antes de que ella misma se diera cuenta. Vestirse, desayunar, despedirse de Owen, y sacar el libro de la estantería para seguir leyendo plácidamente hasta las dos, hora en la que tenía que irse a trabajar.
Lo que no sospechaba, aún, era que cuando Owen llegase a casa, le diría la fatídica noticia de que tenían que ir a ver a su madre. Eran principios de mes y ya tocaba. Juno, que había tenido la esperanza de un día tranquilo (el trabajo había sido un asco. Los niños habían ingerido cafeína y estaban incontrolables. Momento de replantearse si realmente quería tener hijos. Sí, aún quería) y al llegar a casa, antes de que se hiciera el momento de hacer la cena, leer un poco más para desconectar del trabajo. Pero Owen llegó a casa, esperó un tiempo prudencial y dijo las palabras mágicas:
-Tenemos que ir este fin de semana a ver a mi madre. Ya sabes. Ha pasado un mes y nos echa de menos. Debemos ir. Además, es su cumpleaños.
Juno respiró hondo antes de contestar pero ni eso le había servido. Sencillamente, explotó.
-¡No pienso volver a casa de tu maldita madre!
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